Sinopsis
En las minas de Lepidor, clan más meridional del continente de Océanus, se descubre Hierro, el metal más preciado de Aquasilva, un mundo parecido a la tierra pero con mucha más agua y menos zonas emergidas. Este hallazgo obliga a Cathan a viajar hasta Taneth donde se encuentra con su padre Elníbal en las reuniones del Consejo. Para ello, Cathan consigue convencer a su madre y a Atek de que le dejen ser el portador de la buena noticia a su padre. Pero antes de marchar por el mundo, su madre le confiesa un peligroso secreto, en el mundo no solo existía el Fuego, sino además la Tierra, el Aire, el Agua, la Luz, el Tiempo y la Sombra, ante la creencia de Cathan de que el fuego es el elemento creador y el único adorado por ello, se le explica que existen otros dioses también, teniendo cada elemento tiene su propia deidad y su propia magia. Así, el océano es el dominio de Thetis, la diosa del Agua. La sombra existe en el vacío y su deidad es Ragnar, el dios de la Tierra es Hyperias, Althana la diosa de los Vientos y Phaetan, dios de la Luz.